Finalizamos el ciclo de diez semanas dedicado a desmenuzar distintos estilos musicales, y terminamos con un bonito ritmo que proviene de la fusión de varios estilos bolero, son cubano, cha cha chá, incluso merengue. Es un ritmo muy bailable que nació en República Dominicana y se ha expandido por todo el mundo.

Su origen podemos situarlo en la década de los 60 y su evolución ha sido imparable. En un principio se consideró como un género menor, y casi marginal de las clases pobres, aún no era conocido como “bachata” sino como “canciones de amargue” por el profundo contenido de tristeza y melancolía en la que se basaban sus letras.

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Tal era el “rechazo” y marginalidad de la bachata que incluso los medios de comunicación no lo emitían. Curiosamente a día de hoy es uno de los géneros más escuchados en todas las radios del mundo, y más bailados en las fiestas. Su boom fue en la década de los 80 y a día de hoy sigue creciendo y nacen nuevos artistas que incorporan instrumentos y siguen haciendo evolucionar la bachata.

Se puede decir que el tema “Obsesion” fue el tema que dio el gran impulso mundial a este ritmo que se caracteriza por ese flirteo de letras que juegan al amor-desamor, a la sensualidad y erotismo y donde la mujer se erige en protagonista auténtica de sus canciones, y desvela los pensamientos y sufrimientos del hombre por ella en la mayoría de temas.

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La bachata logra una conexión perfecta con todos los públicos por la cercanía y cotidianidad de sus las letras a la vida de la gente, y su ritmo pegadizo y bailable. El sonido envolvente de la bachata nos hace viajar en el espacio y el tiempo.